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| Elkin Restrepo se ha distinguido no sólo como escritor, editor y dibujante sino por estimular en otros la creación literaria. Desde hace 10 años dirige la Revista Universidad de Antioquia, publicación que a mediados del año llega a su edición 300 | ||||
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| Es decir, que tras un minuto de conversación quedó claro que Elkin Restrepo tiene buen humor, sarcasmo agudo y una envidiable rapidez mental, lo que reconfirmó luego durante la entrevista, tarea nada fácil por cierto, al menos al principio. “Todo eso es falso, todo eso es inventado como seguramente lo que te voy a decir ahora también es inventado. Realmente eso no soy yo”, dijo de entrada, al mencionársele que aunque sobre él se ha escrito mucho, como consta en Internet, queremos oírlo contar su historia. -¿Cómo así que no es usted, quién es, entonces?”. -”No, pues en esas voy, viendo la persona que no soy a ver si averiguo quién soy. Así que todo eso que ha aparecido por ahí es pura basura”. - “¿Y lo que va a aparecer en Centrópolis es pura basura?- preguntamos con cierto temor. - “No, yo voy a ser más cuidadoso con usted, claro, con respeto y todo”. Menos mal. El suceso más interesante Con una pregunta rompe hielos acerca de cómo se hizo como hombre de letras y artista tratamos de hacer fluir la entrevista. - “Es muy difícil porque no suelo hablar de mi mismo, cuando me toca me parece extraño, entonces tengo que imaginar un personaje externo a mí, del cual sé algunas cosas y del cual trato de informar algo”. Para el caso, ya es mucho. “Realmente no me ha pasado nada interesante en la vida, continúa quien a los 67 años ha escrito 11 libros de prosa, cuento y poesía, y dirigido publicaciones culturales tan exitosas como Acuarimántima en los años 70, Poesía, Deshora, Odradek y, desde hace 10 años, la Revista Universidad de Antioquia. “Hay gente a la que le pasan grandes cosas. El gran suceso de mi vida es que me dejó el avión que iba de Bogotá a La Habana”. Era jurado del Concurso Casa de Las Américas y logró llegar a Cuba un día después. “Me sometieron a un interrogatorio tan largo, que al final casi me declaro culpable, no sabía de qué pero la cosa era tan complicada que lo mejor era declararse culpable. Me pusieron un perrito al lado y yo pensaba que era muy amistoso, después descubrí que era de los que lo huelen a uno para saber si lleva drogas. Eso fue en 2003, de ahí en adelante no me ha vuelto a suceder nada. En esas voy. Lo demás es simple y llano como a todo el mundo, que nace, crece, se reproduce...”. El encanto de los desencantados Pero si vamos a sucesos interesantes, años antes fue testigo de un incidente después del cual “el Centro nunca volvió a ser lo que era”: el incendio del bar Miami, en la esquina de Junín con Caracas. “Una novela de Fernando Vallejo comienza con ese incendio. Yo estuve ahí, no sé por qué no estoy en la novela pero yo estuve en ese incendio. No quiere decir que yo lo haya hecho”, aclara. “Será que algún nadaista dejó un cigarrillo prendido”. Y a propósito, pese a que fue muy cercano al nadaismo, pertenece a la llamada Generación Desencantada, posterior a este. “¿Por qué no fui nadaista? Porque en mi casa no me hubieran dejado. Cómo así que un hijo nadaista, este esfuerzo que estamos haciendo por educarlo”. Su nombre empezó a hacerse público en 1973, cuando con otros jóvenes poetas fundó una revista de poesía que marcó un hito en Medellín. “Acuarimántima fue la expresión de una época. Era un momento de rebelión, de inquietud, de romper las cadenas, no sé cuáles, pero romperlas”. Con Acuarimántima se dieron a conocer poetas como Víctor Gaviria y Helí Ramírez, quien no deja de agradecerle a Elkin Restrepo que lo haya leído, publicado sus primeros poemas y editado varios libros. “Creo que en principio hay que tener los ojos, los oídos y todo abierto, porque el talento se deja advertir rápidamente”. Como lo define una de sus grandes amigas, la artista plástica Clemencia Echeverri, “Elkin no es el escritor que se limita a escribir y a leerse a sí mismo. Es un posibilitador y un gestor que estimula la creación de otros”. “Después de la vida, el mayor don es el arte”, dice este amante del cine que dedica tres horas diarias a escribir. “Para un escritor es poquito pero si uno piensa que un futbolista juega hora y media y se gana millonadas y aparece en televisión y lo entrevista todo el mundo, pues es mucha gracia”. No exagera cuando afirma que “disfruto absolutamente todo”. Se siente feliz de estar vivo y de estarlo en esta época. “La lectura no es lo esencial, sino la actitud contemplativa, sin mucho misterio frente a las cosas. Abrir la conciencia al vivir, al instante, sin pretender nada, vincularse al misterio de las cosas mediante ese mirar. Es que la vida va imponiendo una especie de ética muy sencilla: la mía es la alegría, pero no la alegría boba, sino una cierta sonrisa frente a todo”. Antes de despedirnos, le preguntamos sobre proyectos futuros. “Una vez le hicieron la misma pregunta a un escritor polaco y dijo: la tumba, y se murió a la semana siguiente. Así que yo mejor no respondo, mejor no respondo” |
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